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Tras la aprobación del tercer memorándum en Grecia
La urgencia del debate estratégico en Grecia
18/07/2015 | LCR-Bélgica

La "salida" provisional a la crisis griega (en realidad, la crisis de la Unión Europea) mediante una ofensiva increíble contra los trabajadores y trabajadoras, el pillaje del país y la puesta bajo tutela de sus instituciones constituye un acontecimiento de suma importancia. El hecho de que esta "salida" haya sido aceptada por la dirección de Syriza agrupada en torno a Alexis Tsipras, a pesar del voto masivo contra la austeridad que se expresó una semana antes en el referéndum al que llamó ese mismo gobierno, plantea la necesidad de una reflexión de fondo al conjunto de las fuerzas de izquierda que luchan por una alternativa a la austeridad neoliberal. De repente, debido a la impresionante aceleración de la historia, el conjunto de esta izquierda -incluso en Grecia, donde la izquierda de Syriza se mantiene firme- se encuentra confrontada a un debate estratégico de importancia vital: ¿cómo articular la lucha social y política tanto en el ámbito nacional como europeo? ¿qué actitud frente al euro y a la Unión Europea? ¿qué perspectiva política/institucional? En este debate que vital para el futuro de la izquierda, la LCR plantea las siguientes tesis:

1. La experiencia griega -la victoria de un partido anti-austeridad alternativo a la socialdemocracia que concluye seis meses después con una nueva cura de austeridad aún más cruel- obliga a todas las izquierdas y al movimiento obrero a tomar conciencia del enorme obstáculo que constituye no solo el euro sino también la Unión Europea (UE). La UE no es una fuerza de paz, de progreso y de democracia: es un conjunto despótico de instituciones y de normas totalmente al servicio del proyecto capitalista de los grandes grupos industriales y financieros. Los mismos que quieren hacer tabla rasa de las conquistas sociales y democráticas para hacer frente a la competencia intercapitalista a nivel mundial.

2. Si el tercer memorándum pasa, la derrota sufrida por las y los explotados y oprimidos de Grecia será en primer lugar el resultado de la cobardía de las direcciones tradicionales del movimiento obrero y de la izquierda (política y sindical) en el resto de Europa. Por su inacción e incluso por su vergonzosa complicidad con la troika. Esta política es el fruto de décadas de colaboración con el "proyecto europeo" por parte de la social-democracia, de la democracia cristiana y de la Confederación Europea de Sindicatos (CES). Pero esta derrota será también el fruto de la estrategia política de la dirección de Syriza, basada en la ilusión fatal de que era posible un compromiso en el seno de la Unión Europea y del euro. En efecto, es esa ilusión la que ha llevado a Tsipras a sacrificar en el altar del "respecto" a estas instituciones y del "sentido de la responsabilidad" en lo que respecta a su "estabilidad", la voluntad del pueblo griego, que se expresó de forma clara en el referéndum convocado por el propio Tsipras.

3. La crueldad de la austeridad impuesta de nuevo al pueblo griego es del mismo nivel que el temor que albergan las clases dominantes de Europa. Temor ante la victoria de Syriza y a la descomposición de la social-democracia griega y, en consecuencia, a la ausencia de una solución política de recambio para la burguesía. Temor frente al riesgo de contagio en Europa, en primer lugar en España con Podemos. Miedo, ante todo, ante la fantástica movilización popular que llevó a la victoria del "no" en el referéndum y que corría el riesgo de dar a este contagio una dinámica incontrolable.

4. Ha quedado demostrado que no es posible desarrollar una política social, democrática y ecológica sin poner en cuestión la UE. La alternativa no es el repliegue a los Estados-nación -una vía sin otra salida que la vuelta a la guerra entre las potencias europeas- sino un combate de largo alcance orientado a paralizar y a quebrar la UE a fin de hacer posible la creación por los pueblos de una estructura totalmente nueva: los Estados Unidos socialistas de Europa.

5. Avanzar hacia esta otra Europa (es decir hacia una Asamblea constituyente de los pueblos de Europa) exige la coordinación inmediata de las luchas contra la austeridad. Esta puesta en común se enfrenta no solo a la política de las organizaciones tradicionales sino, también, a la gran diferencia de ritmos y situaciones entre los diferentes países, así como a la división entre ellos, que la UE alimenta y que la moneda única agudiza al estimular la división internacional del trabajo y el desarrollo desigual en el seno de Europa. Por tanto, la acción de un gobierno de izquierda en un país debe buscar favorecer la solidaridad internacionalista y la movilización popular sobre la base del rechazo a la austeridad y al despotismo, con el objetivo de crear, de ese modo, las condiciones para la extensión de la lucha al máximo número de países, haciéndola converger, coordinándola y haciendo que la UE y el euro sean cada vez más ingobernables.

6. Salir del euro no es una condición suficiente para romper con la austeridad (la prueba es Gran Bretaña) pero, en el caso griego y para los países de la periferia y para quienes no están en el núcleo duro de la zona euro, está claro que es una condición necesaria.

7. La necesidad de romper con el euro no implica hacer de la salida del euro el eje central de un programa alternativo. Incluso en Grecia, donde la cuestión se plantea de forma candente e inmediata, el eje del programa alternativo debe ser el rechazo de toda austeridad y la puesta en pie de una política social, ecológica, anticapitalista y democrática, que mejore de forma directa el destino de los trabajadores y trabajadoras, de la juventud, de las mujeres , del campesinado y de las víctimas del racismo.

8. Hacer de la salida del Euro el eje central de la alternativa sería enfrentarse inútilmente a la idea muy generalizada de que la moneda no es más que un medio técnico "neutro" para facilitar los intercambios, cuando la moneda es, también, la cristalización de una relación social. Hacer de la salida del euro (o de la UE) el eje de la batalla sería también hacer el juego a la derecha extrema y a la extrema-derecha, difundiendo la ilusión de que seria posible un desarrollo socio-económico-ecológico harmonioso en el marco nacional. Esta ilusión dificulta la solidaridad internacionalista. Sin embargo, esta solidaridad es crucial no solo para la lucha en Grecia sino también porque la integración de las economías en el continente precisa de una perspectiva anticapitalista europea para satisfacer las necesidades sociales y responder a las urgencias ecológicas.

9. En la coyuntura actual, que no es la de un período (pre-)revolucionario, el rechazo radical a la austeridad, la exigencia intransigente de una política democrática y el respecto a la soberanía popular, con medidas concretas de autodefensa contra el sabotaje capitalista interior y exterior -tales como la socialización de la banca, el control de capitales, el catastro y los impuestos patrimoniales, la suspensión de pago de la deuda y su anulación, el control obrero en las empresas-, constituyen una condición sine qua non para llegar a ese objetivo.

10. La clave de la situación no está en la elaboración de un "Plan B", de un catálogo de medidas más o menos técnicas que, por definición, implican un "Plan A" de permanencia en el euro. La clave la situación está en una estrategia social basada en la conquista de la hegemonía ideológica de un bloque que unifique a los explotados y explotadas y a las y los oprimidos (trabajadores y trabajadoras, mujeres, jóvenes, pequeños campesinos, los sin papeles y los discriminados por su origen) en la perspectiva de una confrontación de masas con la lógica capitalista y las instituciones europeas que la encarnan.

11. Una estrategia que asuma con claridad y firmeza ir hasta la ruptura (sin preocuparse por la crisis institucional que eso puede provocar a nivel de la UE, sin preocuparse por la pérdida de credibilidad que resulte para el pretendido "proyecto europeo" o para la "estabilidad del euro"), permite pasar de la defensiva a la ofensiva porque favorece la movilización de las masas explotadas y oprimidas. La semana de movilizaciones en Grecia a favor del No en el referéndum, puso de manifestó la enorme energía social que puede liberarse de esta forma y la fuerza de atracción que ejerce sobre los trabajadores y trabajadoras, las mujeres y la juventud europea y en el mundo.

12. El adversario no es "Alemania" sino el capitalismo y sus instituciones. La primera entre ellas, la Unión Europea. El euro no es la moneda que impone Alemania sino la moneda que precisa el capital europeo para reducir sus gastos transaccionales, reforzar las finanzas y disponer de una gran mercado para sus multinacionales. El neoliberalismo no es un dogma alemán fruto de la ideología luterana o del pasado nazi de Alemania, sino la única forma realmente existente del capitalismo internacional frente a su doble impasse social y ecológico. La dominación alemana sobre la UE no es una dominación nacional sino una dominación del capital, en la que las y los trabajadores alemanes también son víctimas. Evitemos discursos demagógicos que desvíen nuestra atención de nuestro adversario real. La alternativa no es un "frente de demócratas" contra Alemania, es un frente de explotados y explotadas, y de las y los oprimidos, contra el capital y sus instituciones. La patronal belga, los bancos belgas y el gobierno belga, como sus predecesores con participación "socialista", han apoyado activamente la guerra social contra las clases populares griegas, de la que se han beneficiado.

13. La estrategia que proponemos precisa una recomposición del movimiento obrero y de la izquierda, tanto en el plano político como en el sindical. Las dos dimensiones son inseparables. Por una parte, debido el paro masivo, al obstáculo institucional europeo y de la transformación total y sin retorno de la socialdemocracia al social-liberalismo, la construcción de nuevos partidos a la izquierda de la social-democracia y de los Verdes es más indispensable que nunca. Por otra parte, la dureza de la lucha a emprender precisa de una movilización social profunda, en la que la construcción de los movimientos sociales democráticamente organizados, con la implicación activa de los trabajadores y trabajadoras y de la juventud en los centros de trabajo y en los barrios es fundamental. En ese marco, la reapropiación de los sindicatos por parte de sus bases ocupa un lugar estratégico, al igual que la lucha contra las falsas concepciones que confunden "independencia sindical" y "apoliticismo".

14. La lucha continua, pero en un contexto en parte nuevo. En el momento en que se escriben estas líneas, el futuro no está claro. Si la Troika gana esta batalla, será al precio de un descrédito profundo de la UE en general y de su locomotora alemana en particular. Y sin resolver en nada la crisis griega a medio y largo plazo, sobre todo, la crisis de la deuda, y quemando el euro. En Grecia, la nueva recomposición política a la izquierda de la izquierda está al orden del día con el objetivo de ofrecer una alternativa al intento de "unidad nacional" en el Parlamento en torno al "si" al diktat. Más que nunca, se trata de impulsar la solidaridad activa con los trabajadores y trabajadoras y la juventud griega. Se trata de retomar y de radicalizar la lucha contra la austeridad y a favor de una expresión política de ese combate en todas partes, sacando lecciones de Grecia.

15. Saquemos esas lecciones. Sobre todo en Bélgica, porque el parelelo entre la estrategia de Tsipras ("un referencum para negociar mejor") y el de los aparatos sindicales entre nosotros ("un plan de acción para abrir la concertación") es evidente. La derrota griega puede enseñarnos a donde nos conduce esta estrategia "responsable" si no forzamos a nuestras organizaciones a cambiar de rumbo.

15/07/2015

http://www.lcr-lagauche.org/lepreuve-de-force-grecque-et-lurgence-du-debat-strategique-a-gauche/

Traducción: VIENTO SUR



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