Grabar en formato PDF
Camboya
Trabajo agotador en la empresa proveedora de Armani
14/07/2015 | Joel Preston

Durante meses, varias ONG camboyanas han estado denunciando las condiciones de trabajo en una fábrica textil que produce prendas de vestir para Armani. A raíz de las investigaciones realizadas se ha descubierto que esta empresa ha estado malversando importantes cantidades de dinero correspondientes a prestaciones sociales que nunca ha pagado a los trabajadores. Por fortuna, todo indica que la situación va a cambiar en breve.

La industria de la confección en Camboya emplea a más de 600 000 trabajadoras (el 90 % son mujeres) en más de 600 fábricas registradas. En 2014, las exportaciones del sector superaron los 5 000 millones de euros. Las ventas a la UE siguen aumentando y absorben actualmente más del 40 % de las exportaciones del país. De acuerdo con los registros de exportación, muchas de las prendas con destino a la UE acaban en Italia en las tiendas de Giorgio Armani, Prada, Conbipel, Calzedonia, Diesel, Champion, Gruppo Benetton y otras.

A pesar de sus problemas de salud, para el 95 % de las trabajadoras camboyanas de la confección las horas extras no son la excepción: la mayoría se ven obligadas a realizar por lo menos 60 horas de trabajo semanales. A esto se añaden unas temperaturas en las fábricas de marcas italianas que a menudo superan los 38 ºC. Esta combinación de factores provocó recientemente una crisis en una empresa proveedora de Armani, Kin Tai Garment Co., Ltd. Entre noviembre de 2014 y mayo de 2015, una serie de trabajadoras desnutridas, fatigadas y acaloradas de la fábrica sufrieron desmayos durante el trabajo. Muchas tuvieron que aplicarse el método tradicional de rascarse la piel con una moneda para evitar los golpes de calor y la pérdida del conocimiento.

Las trabajadoras acusaban las secuelas de las largas jornadas de trabajo bajo un calor sofocante de 38 ºC, pero también de la falta de ingresos para adquirir alimentos suficientes para sus hijos y ellas mismas. Las investigaciones llevadas a cabo revelaron que la empresa, proveedora de Armani, estaba escamoteando partes de los salarios del personal. Se trata de una práctica común en Camboya, consistente en no desembolsar los pluses de antigüedad o las prestaciones de maternidad a las trabajadoras embarazadas o madres recientes. Las prestaciones robadas se cifran en más de 35 000 euros.

Armani había sido informada desde hacía un año del calor excesivo y de la malversación de los salarios, pero no hizo nada para obligar al proveedor a subsanar la situación. Únicamente tras la intervención de las ONG italianas FEMCA, ISCOS y Fair Coop, Armani pasó a ocuparse de la cuestión y obligó a Kin Tai a instalar sistemas de aire acondicionado. Los 35 000 euros robados al personal todavía se le adeudan, pero la plantilla continuará la lucha hasta conseguir que la empresa y Armani desembolsen lo que le deben legalmente.

La de Kin Tai no es más que un caso entre mil de explotación de la mano de obra camboyana por los proveedores de marcas europeas e italianas. Los sindicatos camboyanos se movilizan, pero también se enfrentan a una represión extrema en sus intentos de organizarse. El año pasado, la presidenta de la Alianza Sindical Camboyana en Kin Tai fue despedida y detenida por su intervención en huelgas y manifestaciones organizadas para mejorar los salarios y las condiciones de trabajo. Los y las sindicalistas se enfrentan en todo el sector a toda clase de actos de discriminación y violencia. En los dos últimos años hemos conocido más de 3 500 casos de despido ilegal, más de 100 casos de agresiones con heridas graves y más de 50 casos de sindicalistas camboyanos detenidos o llevados ante los tribunales.

Algunos de los peores casos de violencia contra las trabajadoras de la confección se produjeron el año pasado durante la campaña nacional de manifestaciones en demanda de un aumento del salario mínimo a tan solo 157 euros al mes. En enero de 2014, la policía y unidades militares mataron con armas de fuego por lo menos a cuatro trabajadoras en huelga en un polígono industrial de Phnom Penh. Las personas asesinadas por las fuerzas de seguridad camboyanas trabajaban en fábricas que producen prendas de vestir para varias grandes multinacionales que las exportan a Italia, entre ellas Puma y Adidas. Otras 38 personas, algunas de las cuales trabajan en la cadena de suministro de Benetton, tuvieron que ser hospitalizadas a raíz de la represión; 25 tenían heridas de bala y otras 23 fueron detenidas.

A pesar de la violencia y la represión, el movimiento sindical camboyano continúa su lucha por la mejora de los salarios y de las condiciones de trabajo y por una vida digna. Queremos dar las gracias a nuestros socios italianos por su solidaridad y su intervención. Esperamos que podamos seguir luchando juntos por los derechos laborales en Camboya, en toda la región asiática y en el mundo entero.

http://us6.campaign-archive2.com/?u=90c7e2baed&id=0d0a5cd1b0&e=184c3002ea

Joel Preston es miembro del Center for the Alliance of Labour and Human Rights (CENTRAL)

Traducción: VIENTO SUR



Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons