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Tribuna VIENTO SUR
Huelgas en Alemania: balance y perspectivas
12/07/2015 | Manuel Kellner

La tendencia se confirma: en lo que llevamos de 2015, Alemania ha conocido más jornadas de huelga que las que hubo en 2014 (un año en el que, es verdad, escasearon bastante las huelgas) e incluso en 2013. En Correos, 32 000 personas han participado en la huelga de 4 semanas y en la educación [maternal] han sido 23 000 las que se han movilizado, también durante cuatro semanas, sin tener en cuenta las huelgas previas de advertencia [las huelgas de advertencia son obligadas en Alemania antes de lanzar las huelgas definitivas. Ndt]. En el ferrocarril, la iniciativa de la GDL, el sindicato representativo de los conductores de tren así como de una buena parte del personal que "de ruta" ha obtenido un éxito innegable. En la prensa es Grecia quien ocupa portada de los periódicos, pero en Alemania los conflictos sociales aumentan. Los "griegos" de aquí, las y los desposeídos y desheredados empiezan a moverse.

Una parte del movimiento sindical se esfuerza para encontrar el camino que le lleve a la ofensiva, y los continuos ataques del a patronal, secundados por los políticos a su servicio, sitúan a los sindicatos ante la opción de capitular sin más o de resistir. Incluso, de volver a la senda de una cultura de confrontación basada en la acción solidaria. No es por casualidad que las y lo asalariados de las empresas en vías de privatización sean la punta de lanza de lo que podría constituir la renovación del sindicalismo de lucha.

La victoria del GDL [sindicato crítico del ferrocarril]

El proceso de privatización del ferrocarril ha conllevado numerosas pérdidas para la gente asalariada a lo largo de varios años; sobre todo en lo que respecta a las condiciones de trabajo. Debido a la escasez de personal, las horas extraordinarias han explotado desde hace varios años. El conflicto en este sector estalló en el verano de 2014 y ha continuado hasta julio de 2015. A lo largo de todo este tiempo, el gobierno federal ha hecho todo lo posible para que se adoptada una ley (la Tarifeinheitsgesetz) cuyo objetivo es dificultar la actividad de los sindicatos minoritarios (que existen al margen de la Confederación General Alemana, la DGB), negándoles el derecho a firmar acuerdos colectivos y a actuar en consecuencia. En realidad se trata de un ataque en toda línea al derecho de huelga.

Esa ley, aprobada por el Bundestag (parlamento) y más tarde por el Bundsrat (senado), ya entró en vigor tras ser firmada por el presidente de la República, Joachim Gauck. La dirección del ferrocarril (Deutsche Bahn AG) quiso apoyarse en ella para dejar fuera de juego al GDL que reivindicaba su derecho a poder firmar acuerdos que no sólo que afecten a los conductores de tren sino también a otros sectores de la Deutsche Bahn AG. A pesar de que la Ley entró en vigor el mismo día que concluyó el conflicto, el GDL logró imponerse.. En efecto, el acuerdo con la dirección de la Deutsche Bahn fija que dicha ley ¡"no se aplicará"!

El resultado de la mediación [en torno al conflicto planteado por la GDL] que se dio a conocer el 1 de julio fue aceptado por el GDL. En el mismo, si bien los incrementos salariales (3,5 % a partir del 1 de julio más un 1,6 % a partir de enero de 2016) parecen modesto en relación a la reclamación inicial del 5,5 %/1 (al respecto, la GDL estaba obligada a aceptar el acuerdo firmado previamente en la Deutsche Bahn AG (DB AG, la compañía de ferrocarril) y el EVG -federación de transporte de la Confederación General Alemana, DGB), pero las reivindicaciones más importantes se referían a las condiciones de trabajo y a la reducción horaria. El GDL reivindicaba la contratación de nuevo personal y una reducción de dos horas semanales para contrarrestar la continua intensificación del trabajo, que ha adquirido dimensiones dramáticas desde que se inició el proceso de privatización

Gran parte de los beneficios de la DB AG se realizan a costa de destruir empleo. Ya en 2011, el GDL exigió la contratación de nuevo personal y realizó huelgas para imponerlo, pero apenas obtuvo resultados: el pago de una prima y la promesa de que, en el futuro, la DB AG permitiría a la GDL firmar contratos para todos sus miembros; una promesa de la que la dirección de la DB AG se desdijo de forma desleal poco después.

En 2015 la GDL ha intensificado la presión. Ha sido la huelga indefinida emprendida en mayo la que ha hecho recular a la dirección de la DN AG, aceptando definitivamente el derecho de GDL a firmar contratos para todos sus miembros así como una reducción del tiempo de trabajo de una hora a partir del 1 de enero, la limitación de las horas extras a un máximo de 80 y la contratación de 300 conductores de tren y de otras 100 personas para el personal "de ruta". A ello se añade la equiparación de los conductores de los switcher [locomotoras de maniobra] con el resto de conductores.

Un resultado mas que respetable, porque el GDL tenía enfrente al gobierno federal (es decir, al conjunto del establishment político), a las organizaciones patronales, a la dirección del sindicato DGB y a los medios de comunicación con su propaganda odiosa y las difamaciones contra el presidente del GDL, Claus Weselsky.

Malos resultados en Correos

En abril de 2015, la dirección del Servicio Postal (DPDHL AG) creo 49 sociedades regionales, los DHL Delivery. Lo más curioso es que en estas sociedades no se permitía aplicar los acuerdos concluidos por la DP AG con el sindicato de servicios Ver.di, sino que a la plantilla se le aplicaban acuerdos vigentes en el sector de paquetería y logística [privada], mucho peores. Los distribuidores de paquetes que trabajan en estas sociedad ganan un 20 % menos que quienes trabajan para DHL.

Pero ¿cómo reclutar personal para trabajar en condiciones tan poco atractivas? Es sencillo: con el medo y el chantaje. A quienes distribuyen paquetes para DHL con contratos eventuales se les ha "propuesto" nuevos contratos indefinidos (es decir, acabar con su eventualidad) en las sociedades regionales de DHL Delivery. La "alternativa" era el paro y el estatuto de "Harz IV" [que regula las condiciones en el desempleo]; es decir, la miseria.

También se trataba de una provocación al sindicato Ver.di, que está bien organizado en Correos. La respuesta del sindicato fue reivindicar una reducción del tiempo de trabajo de 38,5 a 36 horas semanales. ¡Evidentemente no se trataba de una respuesta adecuada a la provocación que suponía la creación de sociedades regionales DHL Delivery! De ahí que las convocatorias de huelgas de advertencia que se realizaron en mayo no tuvieran mucho seguimiento. Además, no se intentó implicar al personal afectado de forma sería.

Sin embargo, a finales de mayo y principios de junio hubo una serie de huelgas de advertencia en torno al aumento salarial del 5,5 % que tuvieron un mayor seguimiento. La dirección sindical sectorial de Ver.di declaró que estaba dispuesta a dejar caer todas las reivindicaciones salarias y sobre reducción de tiempo de trabajo ¡si la DPDHL AG pagaba salarios normales a las casi 20 000 personas contratadas por las sociedades DHL Delivery! La negativa de la dirección a esta propuesta condujo a los responsables de Ver.di a desencadenas una huelga ilimitada a partir del 10 de junio.

Hay que señalar que la afiliación de Ver.di en el sector no fue consultada, ni para definir las reivindicaciones ni en relación a las medidas de presión a adoptar. Sólo un puñado de responsables sindicales, en su mayoría liberados del sindicato o representantes del personal, lo decidió todo. La propia acción estaba lejos de constituir una huelga activa que agrupara a todas y todos los huelguistas, ofreciéndoles la posibilidad de agruparse entre ellos.

El resultado de la huelga a principios de julio se corresponde bien con las debilidades de esta forma de impulsar la lucha: las sociedades DHL Delibery se mantienen (aunque habrá otros intentos de "subcontratación" hasta 2018) y la gente continua con sus malos contratos mientras que los 6 750 asalariados y asalariadas que continúan en DP DHL conservan los contratos en vigor en Correos, que son mejores. No habrá despidos hasta 2019. En materia salarial, habrá una prima de 400 euros en octubre así como un aumento del 2 % en 2016 y del 1,7 % en 2017. En lo que respeta a la jornada laboral, no hay cambios.

El balance positivo realizado por los responsables sindicales resulta poco creíble. El balance de la dirección de la DPDHL AG es mucho más positivo: tras el conflicto, podrá continuar con su objetivo declarado de incrementar los beneficios de 3 a 5 mil millones de euros de aquí al años 2020, poniendo en competencia a las sociedad que producen sus beneficios, con salarios de miseria y precarizando las condiciones laborales.

Educación: ¡el conflicto aún no ha terminado!

Desde principios de abril, el personal de la educación maternal así como las y los asistentes sociales organizados en Ver-di se pusieron en movimiento exigiendo esencialmente un reconocimiento mayor y, en consecuencia, un incremento de la remuneración de su trabajo así como la mejora de sus condiciones laborales. Hay que partir del hecho de que el personal de educación maternal está mal pagado porque se considera que su trabajo es "femenino" en el sentido patriarcal del término. Además, desde hace años se le exige un trabajo cada vez más cualificado e intenso (integración, inclusión, preparación en la escuela infantil, etc.) con un personal muy escaso.

Durante las cuatro semanas de huelga indefinida (tras una serie de huelgas de advertencia masivas) que se desarrollaron desde mediados de mayo a mediados de junio, las campañas mediáticas impulsadas para movilizar a los padres y madres contra el personal en huelga no funcionaron. Por el contrario, hubo numerosas iniciativas no solo para auto-organizar las guarderías sino también para impulsar la solidaridad con las y los educadores. En el debate público, se reconoció la legitimidad de las reivindicaciones, lo que constituye un avance innegable si tenemos en cuenta que hace seis años que las y los trabajadores de este sector estaban casi a contra-corriente. Ahora mismo, la reivindicación de equiparar sus salarios a la de los sectores asalariados que tienen una cualificación similar en el sector público (lo que supone un incremento salarial medio del 10 %) está ampliamente reconocida como legítima.

La patronal del sector, la asociación de empleadores comunales, no estaban dispuestos ni siquiera a discutir esta reivindicación con Ver.di (ni tampoco con el GEW, sindicato de profesores de escuela de la DGB y de DBB, el sindicato de la función pública estatal) y solo quería negociar eventuales cambios para determinadas categorías; sobre todo las de la dirección de las guarderías.

A principio de junio, la asociación patronal de los municipio solicitó de forma unilateral la mediación -a lo que formalmente tiene derecho-, forzando a las y lo huelguistas a detener la huelga (tal como lo exige Ley). Tras dos semanas de mediación, los mediadores han concluido lo siguiente: un incremento salarial de sólo un 3,4 % de media que privilegia fundamentalmente al personal de dirección, ya que las y los educadores y el resto de personal asalariado no obtienen un aumento mas que entre el 1 y el 3 %.

Aparentemente, los responsables de Ver.di estaba dispuestos a aceptar ese resultado. Pero en el sector la gente afectada tomó cartas en el asunto y discutió en las reuniones de delegados y delegadas no solo las reivindicaciones sino también las modalidades de acción sindical. En estas reuniones, que tuvieron lugar a finales de junio, casi todo el mundo se posicionó en contra de las conclusiones presentadas por los mediadores. No solo en relación a los insuficientes incrementos salariales sino, también, por el excesivo tiempo de extinción del acuerdo: 5 años.

Ahora se realizará una consulta entre el personal afectado que durará hasta principios de agosto y, probablemente, el 13 de agosto se reanudarán las negociaciones con la patronal. Si estas no llevan a buen puerto, es muy probable que en otoño se vuelva a la huelga.

Los pilotos de avión

Otro conflicto que está lejos de concluir es el que se viene desarrollando entre la dirección de Lufthansa y el sindicatos de pilotos "Cockpit". El telón de fondo de este conflicto es el proyecto de la dirección de Lufthansa para la nueva compañía de bajo coste Eurowings, con el fin de competir mejor con otras compañías aéreas de bajo coste. Una ve más, la "astucia", se basa en pagar menos a la gente asalariada y hacerles trabajar más y durante más tiempo. Evidentemente, estas medidas afectarán a pilotos pero también el resto del personal de vuelo.

La dirección de Lufthansa respondió de forma arrogante a los portavoces del Cockpit, diciendo que la creación de una nueva compañía aérea de bajo coste era una competencia exclusiva de la empresa y que no podía formar parte de la negociación colectiva. Pero como esta decisión afecta ampliamente las condiciones de trabajo de todo el personal, Cockpit declaró que durante el verano, en pleno periodo de vuelos turísticos, impulsará movilizaciones.

Democracia sindical, democracia en las luchas

El balance de estos conflictos parece mostrar que existe una correlación entre la forma de conducir las luchas y la calidad de los resultados obtenidos. Los malos resultados del conflicto en Correos están relacionados con que la forma como se elaboró la plataforma reivindicativa y se decidieron los métodos de acción. Además, la forma pasiva de impulsar la acción, dificultó movilizar al personal.

Pero el pequeño GDL, que desde un punto de vista político es mas bien conservador (su líder Claus Weselsky fue miembro de la cristianodemócrata CDU y proviene de una asociación profesional de un sector privilegiado de trabajadores: los funcionarios estatales), actuó de forma totalmente diferente. Este sindicato apenas tiene aparato y ello le obliga a consultar a la afiliación a la hora de tomar decisiones y actuar. Claus Weselsky no es un "jefe despótico" como lo han querido presentar los media.

La afiliación de GDL está organizada en secciones locales que se reúnen a menudo para debatir sobre la situación, las reivindicaciones y las estrategias de lucha. En el gran sindicato Ver.di, cada sector ha desarrollado su propia cultura. En Correos, existe un modelo autoritario, que excluye la participación, lo que hace de los afiliados y afiliadas un elemento pasivo. En el sector de educadores y de trabajadores sociales, es el personal afectado el que, en última instancia, decide las reivindicaciones, las acciones y la aceptación o no de los resultados propuestos. Debido a ello, la movilización es mejor y las actividades para popularizar sus objetivos convincentes. Es la dinámica que es la que impulsa la izquierda sindical en el sindicato Ver.di de Alemania.

10/07/2015

Para este artículo me he basado fundamentalmente en la información de Helmut Born, presidente del Comité de Kaufhof en Dusseldorf y dirigente de la izquierda sindical en Ver.di; miembro también de la isl

Manuel Kellner, redactor del periódico SOZ

Traducción: VIENTO SUR



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