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Euskal Herria
“París por la paz en el País Vasco”
12/06/2015 | Petxo Idoiaga

Ayer, 11 de junio de 2015, el magistrado de la Corte de Apelación de Versalles, Serge Portelli, leyó en público un nuevo manifiesto por la paz en Euskal Herria. El hecho tiene importancia singular por cuatro razones:

a) por su contenido;

b) por dirigir sus demandas no sólo a ETA y al Estado español sino también al Estado francés;

c) por el lugar en que se hace público, la sala Victor Hugo de la Asamblea Nacional francesa en París;

d) por la diversidad y relevancia de sus 110 firmantes.

Entre estos 110 firmantes se encuentran Michel Rocard, ex primer ministro francés por el PS; Alain Lamassoure, eurodiputado de UMP de la región parisina; Cécile Duflot, exministra verde y actual diputada; André Chassaigne, presidente del Grupo Demócrata y Republicano en la Asamblea Nacional; François Alfonsi, presidente de ALE; Emmanuelle Cosse, secretaria nacional de EELV; Paul Giacobbi, diputado corso; Gabrielle Zimmer, diputada europea alemana y presidenta del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria (GEU-NGL); Olivier Guerin, fiscal del Tribunal Supremo; Philippe Texier, magistrado honorífico y asesor en la ONU; los médicos Bernard Kouchner y Véronique Vasseur; los actores Bruno Solo y Marie-José Nat; el cineasta Mathieu Kassovitz; los escritores Gilles Perrault, Marie Darrieussecq y Dan Franck; los letrados Simon Foreman, Thierry Fagart y Henri Leclerc; el obispo de La Rochelle, Bernard Housset.

En cuanto a su contenido, hay varios puntos a subrayar. La declaración se presenta en continuidad con la de la Conferencia Internacional de Aiete/1, celebrada en octubre de 2011, a la que, inmediatamente, siguió la decisión de ETA de proclamar una tregua definitiva de su actividad armada/2.

El texto comienza definiendo la historia de ETA como “el último conflicto armado en Europa”; se valore como se valore, esa afirmación nada tiene que ver con la oficial simplificación de la expresión “terrorismo etarra”.

Es de destacar la relevancia que tiene la presión para que el Gobierno francés se implique en el proceso en lugar de limitarse a rubricar lo que dice y hace el español; los elementos de esa presión son claros: la conferencia se celebra en París, en sede de la Asamblea Nacional y el documento lo firman relevantes personalidades de la política, la cultura y, en general, de la esfera pública francesa.

Clara es la exigencia a ETA “para que lleve su proceso de desarme hasta el final”. Responder, sin más, repitiendo lo de la “voluntad demostrada ya por ETA para…” no sería una respuesta igualmente clara. Aunque, al parecer, ETA ha pasado a la Comisión Internacional de Verificación del alto el fuego datos sobre sellados de depósitos de armas, el proceso parece lento, -en todo caso, no ha incorporado destrucción ni entrega de armamento- y debilita el proceso de paz. Cierto que algunos de tales arsenales pueden estar en localizaciones habitadas y es lógico que, en esos casos, la entrega del material no sea, aún, realizable (aunque su inutilización podría ser inmediata); de hecho ETA denunció, hace poco tiempo, que la toma por la policía francesa y española de un arsenal de armas en Biarritz (en casa de personas que fueron detenidas) formaba parte de la estrategia policial para reprimir (y hasta entorpecer) el desarme. Por eso tiene, también, su importancia que la declaración abogue porque “se establezca un espacio adecuado que garantice que dicho desarme se lleve a cabo de manera coordinada y controlada.”

Como se sabe la decisión de ETA en octubre de 2011 fue unilateral, sin que mediara acuerdo alguno de negociación con el gobierno español. La izquierda abertzale, por su parte, ha mantenido su propio compromiso de avanzar unilateralmente en el proceso de paz. Y es bueno recordar, frente a quienes le acusan de desprecio a las víctimas de ETA y de echar tierra a su propio pasado ante ellas, que desde que a finales de febrero de 2014 su dirección nacional en pleno presentó el documento Construyamos la paz en el proceso democrático su posición ha sido manifestar su "profundo pesar" por "las consecuencias dolorosas derivadas de la acción armada de ETA" y aceptar autocríticamente que "mediante sus (de la izquierda abertzale) declaraciones o actos ha podido proyectar una imagen de insensibilidad frente al dolor causado por las acciones de ETA" y que esto “haya podido suponer, aunque no de manera intencionada, un dolor añadido o un sentimiento de humillación para las víctimas", todo ello como base previa a defender verdad, justicia y reparación sobre todas las víctimas del conflicto violento. Que se considere (que consideremos) la conveniencia de un mayor y más reiterativo peso de ese discurso en la política de la izquierda abertzale, no quita para reconocer que esa es la definición de su actitud. Pero a estas alturas es más que evidente la necesidad de exigir implicación también de la otra parte: “cabe señalar que (los esfuerzos) no pueden ser unilaterales y que la paz llegará necesariamente del compromiso de los gobiernos de Francia y de España por buscar una solución al conflicto”, dice, con razón, la declaración final de la Conferencia. Las reacciones de los gobiernos español y francés han vuelto a ser el desprecio absoluto y la reiteración de lo dicho y hecho hasta ahora; pero actos como los de París son imprescindibles para abrir esa coraza. Y reivindicar a los estados francés y español ese compromiso del que habla la declaración de París, para nada quita razón a la firme y militante decisión de la izquierda abertzale de, mientras tanto, continuar unilateralmente en su perspectiva.

Mucho más que la esperada reacción de los gobiernos español y francés, llama la atención la actitud del gobierno vasco. Su portavoz, Josu Erkoreka, se ha limitado a manifestar que "el hecho de que se proyecte a la sociedad francesa una reflexión que ya tuvo lugar en Aiete y que sirvió para cambiar los chips de mucha gente en Euskadi y también en el Estado español, nos parece positivo", añadiendo, a renglón seguido, que duda de que en esa cita de París "se vayan a extraer conclusiones tangibles que vayan a tener soluciones inmediatas". Distanciamiento evidente, pues, de la Conferencia. Hasta ahora el gobierno vasco no ha explicado sus razones ni a través del propio portavoz ni tampoco a través de la Secretaría de Paz y Convivencia de Jonan Fernández, lo que añade más interrogantes. El pasado día 5, en un encuentro de trabajo con diversas asociaciones de víctimas, el lehendakari del gobierno vasco, Iñigo Urkullu, dijo: “Pedimos perdón por la desatención institucional que en ese momento (se refería a décadas anteriores) padecieron las víctimas del terrorismo de las distintas ramas de ETA; así como también las víctimas del GAL, Batallón Vasco Español o grupos similares”. Es de esperar que esta ajustada reflexión (muy parecida a la antes citada de la izquierda abertzale), no se traduzca en discurso contrapuesto al de la declaración de la Conferencia de París con cuyo contenido (como con el de Aiete) ha venido coincidiendo el gobierno vasco.

12/06/2015

Petxo Idoiaga es miembro del consejo de redacción de la web de VIENTO SUR

Notas:

1/ La declaración completa de la Conferencia Internacional de Aiete puede leerse en: http://www.eitb.eus/es/noticias/politica/detalle/757942/la-declaracion-integra-conferencia-paz/?_ga=1.83041620.393778964.1429109996

2/ Días después de la proclamación por ETA del definitivo cese de su actividad armada, publicamos en esta web una primera valoración (“Mirando al futuro”: http://www.vientosur.info/spip.php?article5906). En enero de 2012 VIENTO SUR, en su edición escrita, publicó un extenso dossier (“Plural: Euskal Herria, el día después”) con artículos de Arnaldo Otegi, Paul Rios, Xabier Anza y Petxo Idoiaga (http://www.vientosur.info/spip.php?rubrique163 ).

Reproducimos el texto íntegro de la declaración:

“París por la paz en el País Vasco”

Después de más de 50 años de violencia y dolor, el último conflicto armado en Europa occidental ha entrado en fase de resolución.

El anuncio de cese de su actividad armada hecho por ETA después de la Conferencia Internacional de Aiete (San Sebastian, País Vasco) del 17 de octubre de 2011 creó un contexto político sin precedentes en el País Vasco.

Son ya más de tres años desde que, a iniciativa de esa conferencia, seis líderes internacionales, Kofi Annan, exsecretario general de la ONU, Pierre Joxe, exministro francés del Interior y de Defensa, Gerry Adams, líder del Sinn Féin, Gro Harlem Brundtland, ex primera ministra noruega, Bertie Ahern, ex primer ministro irlandés y Jonathan Powell, ex jefe de gabinete del primer ministro británico Tony Blair, presentaron una “hoja de ruta” de cinco puntos para resolver y superar el conflicto.

La sociedad vasca, en su diversidad, ha expresado de forma masiva y en repetidas ocasiones su apoyo a los esfuerzos por la paz. La sociedad civil, representada a través de la Declaración del Grupo de Diálogo en el País Vasco de Francia por todas las formaciones políticas de todas las tendencias, ha multiplicado las iniciativas para animar a quienes trabajan por la paz a que creen las condiciones para una solución definitiva del conflicto.

El Grupo de Contacto Internacional, cuyo mandato es promover y facilitar las acciones que lleven a la resolución del conflicto y fomentar el diálogo y las negociaciones multipartitas, y la Comisión Internacional de Verificación del alto el fuego –que ha declarado que el grupo armado ETA continúa sellando y dejando fuera de uso sus armamentos– son los garantes de las importantes posibilidades de éxito del proceso de paz.

Aunque los esfuerzos por crear condiciones para la paz reflejen una fuerte determinación por parte de amplios sectores de la sociedad vasca y se unan a los cada vez más numerosos apoyos en la escena internacional, cabe señalar que no pueden ser unilaterales y que la paz llegará necesariamente del compromiso de los gobiernos de Francia y de España por buscar una solución al conflicto.

Desde el corazón de París, desde la Asamblea Nacional, lugar que encarna la legitimidad democrática y el compromiso con los valores y principios universales, como el respeto a los derechos humanos y la promoción de la paz, nosotros y nosotras, firmantes de este manifiesto:

· Hacemos un llamamiento a la organización ETA para que lleve su proceso de desarme hasta el final. Nos unimos a los esfuerzos de la comunidad internacional para que los gobiernos francés y español se impliquen en este proceso y pedimos que se establezca un espacio adecuado que garantice que dicho desarme se lleve a cabo de manera coordinada y controlada.

· Pedimos que, en el marco de un proceso de liberación que se llevaría a cabo en un plazo razonable, se vele por el interés de las familias y se ponga fin a la dispersión de los presos y presas vascas, a través de medidas como la unificación familiar y el reagrupamiento y que se respeten los derechos fundamentales, otorgando beneficios penitenciarios a los reclusos a los que correspondan legalmente y que los gravemente enfermos sean liberados.

· Pedimos que, dado que no hay conflicto que no haya causado sufrimiento, se tomen medidas importantes para promover la reconciliación y reconocer, compensar y asistir a todas las víctimas.

· Instamos a los gobiernos francés y español a que se involucren de manera real en la resolución del conflicto en el País Vasco, en nombre de los intereses de las diversas naciones afectadas y de la acción necesaria para la promoción de la paz.

Alentados por el deseo de ayudar a resolver el conflicto en el País Vasco, y animados por el espíritu constructivo de la Conferencia Internacional de Aiete, declaramos tal día como hoy París capital de la esperanza para todos los que en el País Vasco y más allá trabajan por la paz.



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