Grabar en formato PDF
II Congreso de desarrollo sostenible
¿Cómo acelerar la transición?
03/06/2015 | Daniel Tanuro

El segundo Congreso interdisciplinario de desarrollo sostenible ha tenido lugar en Bruselas y en Lovaina la Nueva, los días 20, 21 y 22 de mayo, con la presencia de varios cientos de participantes. Copresidido por Jean-Pascal Van Ypersale (UCL) y por Marek Hudon (ULB), y dirigido por un comité científico formado por investigadores de diferentes universidades francófonas, tenía por tema central la cuestión: “¿Cómo acelerar la transición?”.

Es imposible presentar aquí un informe exhaustivo de las decenes de talleres en los que ocho tematicas fueron abordadas por más de cien ponentes. Me contentaré con poner por escrito algunas impresiones.

Innovación social

La primera es francamente positiva. El congreso ha mostrado que hay muchos científicos intentando redifinir su papel en interacción con las organizaciones de la sociedad civil, reconociendo los conocimientos de quienes actúan sobre el terreno. El tono lo dieron, en uno de los plenarios, Olivier De Schutter y Tom Dedeurwaerdere que presentaron a duo un destacado informe sobre “la innovación social como pilar intrínseco del desarrollo sostenible”.

Hay que decir que este concepto de innovación social es susceptible de diversas interpretaciones. Algunas francamente neoliberales: la Comisión Europea, por ejemplo, llena el infierno de buenas intenciones al promover “la innovación social” como alternativa a los servicios públicos arrasados por la austeridad… Otros actores, en cambio, reivindicando el pensamiento de Karl Polanyi, ven la innovación social como un medio de “reencajar la economía en la sociedad”, lo que les lleva a cuestionar el orden existente.

De Schutter y Dedeurwaerdere se sitúan claramente en este lado. El primero declaró de entrada que sólo tenía en cuenta la innovación social construida verdaderamente para el bienestar de las generaciones futuras, y no para el beneficio de una minoría. El segundo precisó que la innovación social debía pretender “articular los objetivos del desarrollo sostenible y la autodeterminación” de las poblaciones. En este marco, las y los investigadores tienen que repensar su trabajo, dijo en síntesis.

Investigación y transformación social

Ya se habrá entendido: la exposición de estos dos miembros del comité científico del congreso estaba en las antípodas de la concepción elitista de una ciencia que planea por encima del debate social… Tampoco se situaba en el punto de vista de consejeros del Príncipe, sino en el de la transformación social por abajo.

Una de las razones de esta actitud es que, frente a problemas complejos como las “crisis” climática, energética, alimentaria, etc., muchos investigadores constatan que no hay soluciones puramente tecnológicas. Sacan la conclusión de que los problemas deben ser identificados y resueltos en coconstrucción con los actores sociales, respetando sus necesidades. De ahí proviene el creciente interés por las investigaciones trans- e inter-disciplinarias.

Pero no es la única explicación: parece que cada vez un mayor número de científicos hacen un balance muy crítico de las estrategias para convencer a los politicos de la gravedad de la crisis ecológica y de la urgencia de adoptar medidas.

“La innovación social bottom-up es más eficaz que el enfoque top-down”, ha declarado Olivier De Schutter. ¿La falta de resultados lleva a los investigadores a dar un rodeo por los movimientos sociales y a colaborar con ellos, para aumentar la presión sobre los políticos? En el congreso no he percibido que la cuestión se plantee en estos términos, pero me parece que algunos expertos del “desarrollo sostenible” no quieren limitarse a entregar informes en las oficinas de los responsables… que apenas los tienen en cuenta.

Movimiento de transición y alternativa política

Partiendo de esta hipótesis, el tema del encuentro –“¿cómo acelerar la transición?”- podría ser reformulado con más precisión de esta manera: “¿Cómo la inmersión de los científicos en los movimientos sociales que construyen alternativas sobre el propio terreno puede reforzar a éstos y contribuir a la toma de conciencia social-ecológica de la que emergerá una expresión política que comprenda al fin la necesidad de la transición hacia un desarrollo (verdaderamente) sostenible?”.

De hecho, Olivier De Schutter intervino en este sentido. El antiguo relator especial de las Naciones Unidas sobre la alimentación llamó a reforzar las iniciativas de base en el marco del “movimiento de la transición” -huertas urbanas, agrupaciones de compra, cooperativas de producción y de distribución de productos agrícolas, cooperativas en el campo de las energías renovables, iniciativas y empresas para compartir (coches, viviendas, maquinarias…), monedas locales, etc.

“La innovación social mejora la relación de fuerzas respecto a los grandes grupos, reduciendo la dependencia hacia ellos”, declaró el orador. Y concluyó que, para ir más allá, el desarrollo sostenible –basado en los tres pilares “social”, “ecológico” y “económico”- debería tener además un “cuarto pilar político”.

Todo esto, lo repito, es muy positivo y estimulante. Aunque con ciertos límites: uno de los medios más evidentes para acelerar la transición es… bloquear los grandes trabajos de infraestructura al servicio de las energías fósiles, como el proyecto de aeropuerto en Notre-des-Landes o el oleoducto Keystone XL entre Alberta y los Estados Unidos. Ahora bien, estas luchas ejemplares, tan ricas en innovaciones sociales, ni siquiera han sido mencionadas en el congreso. Los debates se han concentrado en lo que se podría llamar las innovaciones sociales dulces, las del “movimiento de la transición”.

Continuaré por tanto la discusión en este marco. De todas maneras, las iniciativas dulces y las iniciativas más conflictivas tienen un punto en común muy importante: recrean vínculo social.

Acelerar, ¿cómo?

El propio De Schutter lo subrayó: es evidente que el contagio de las iniciativas ciudadanas no bastará para responder a tiempo a los grandes desafíos socio.ecológicos.

Es absolutamente claro cuando se reflexiona sobre las conclusiones del GIEC: para tener un 60% de posibilidad de no superar 2ºC de subida de la temperatura, las emisiones de los países desarrollados deberían bajar entre un 25% a 40% en 2020, y de un 80% a 95% antes de 2050, las del planeta deberían bajar de un 50% a 85% antes de 2050, y la reducción debería comenzar como muy tarde en… 2015. Estamos lejos de esas cuentas: las emisiones mundiales aumentan actualmente al ritmo del 2% anual (dos veces más que en los años 80).

¿Cómo “acelerar la transición” más allá del círculo actual del “movimiento de la transición” cuyas iniciativas, aunque se van desarrollando, siguen siendo relativamente marginales (¡y no siempre contribuyen a reducir la presión sobre los recursos!)?

¿Cómo combinar una estrategia de transformación descentralizada, por abajo, con una respuesta a la urgencia ecológica… sabiendo que ésta requiere también reformas estructurales –y por tanto decisiones políticas- sobre todo para romper los poderosos frenos interpuestos por el agrobusiness, las finanzas y el sector de las energías fósiles?

¿Cómo implicar en la transición a otras capas sociales además de los campesinos, los ahorradores éticos (que colocan su dinero en cooperativas eólicas u otras) y la fracción de consumidores sensibilizados por la calidad de su alimentación, por ejemplo?

¿Cómo, en una palabra, pasar a una velocidad superior?

Sin respuesta a esta cuestión estratégica de fondo, “acelerar la transición” corre el riesgo de ser una engañifa, una manera de entretenernos, y hasta de desviar nuestra atención cuando la catástrofe se acelera… al mismo tiempo que las “innovaciones sociales”.

Autonomía, trabajo y durabilidad

Una manera de abordar el problema sería partir de la observación de Tom Dedeurwaerdere sobre la necesidad de articular la autonomía de los productores y los objetivos del movimiento sostenible.

Tomando el ejemplo de campesinos del sur de Francia que –con la ayuda de colegas mexicanos- han adoptado nuevas variedades de maiz más económicas en agua, Dedeurwaerdere se pregunta “¿por qué funciona?”. Y como respuesta, subraya la importancia decisiva de la autonomía de los productores como resorte y como motivación. Es un punto clave. Los hortelanos, los artesanos y los artistas lo saben: la autodeterminación en el trabajo es fuente de realización de uno mismo, de riqueza relacional y de armonía con el cosmos.

Pero entonces, ¿por qué no ampliar la idea? Si la gran masa de la población pudiera comenzar a andar por el camino concreto que lleva a esta autonomía en el trabajo, se levantaría una inmensa fuerza para acelerar la transición. Nada podría oponerse al cambio civilizatorio que implica la instauración de una sociedad respetuosa de las personas y de su entorno, porque este cambio se volvería deseable a una escala de masas.

El problema es precisamente que la gran masa de la población no tiene la posibilidad de esta emancipación. No la tiene por la insoslayable obligación de perder su vida para ganarla, vendiendo su fuerza de trabajo a patrones que deciden qué se produce, cómo, por qué, para quién y en qué cantidad, en función del beneficio de los accionistas. No la tiene, en otras palabras, por culpa del modo de producción capitalista.

Puede parecer que esta cuestión se desvía del tema, pero no es así. La especificidad de la especie humana consiste en colaborar socialmente para producir su existencia por medio del trabajo en tanto que actividad consciente.

De aquí se deduce, en primer lugar, que separar al ser humano del dominio de la producción social y de los medios de su producción, es separarlo de su naturaleza, alienarlo de su propia existencia social, mutilarlo profundamente.

Se deduce también que hacer de este ser alienado el simple ejecutor de las voluntades de los propietarios de los medios de producción a quienes la competencia obliga a producir cada vez más mercancías, es obligarle a colaborar en la destrucción de la naturaleza de que forma parte, y por tanto en su propia destrucción.

Naturaleza y naturaleza humana

Todo esto me parece muy evidente, pero una vez más me sorprendió constatar la extrema dificultad de plantear esta cuestión en estos medios –por no hablar ya de discutir sus implicaciones en términos de iniciativas y de estrategia de transición. ¿La autonomía y la autodeterminación de los productores quedaría reservada a los permacultores? ¿Los otros -¡que constituyen la mayoría social!- deberían expiar su culpa de ser asalariados y contentarse con estos sucedáneos de autonomía como son el “consumo responsable” y el “ahorro ciudadano” (por supuesto, si tienen la suerte de tener un ahorro)? ¿Cómo, en este caso, “acelerar la transición”?

La cuestión que asoma aquí su nariz es evidentemente la del capitalismo. La dificultad de plantearla apareció, de manera sorprendente e incluso caricaturesca, en el plenario del viernes 22 de mayo, con las intervenciones de Thomas d’Ansembourg. Muy aplaudido, este conocido sicoterapeuta y conferenciante se dirigió a la sala en estos términos: “¿Cómo podría el ser humano respetar la naturaleza si no respeta su propia naturaleza?”.

Esta es de hecho la cuestión clave, aunque D’Ansembourg no extrajo el meollo del asunto. No planteó que la relación salarial y sus consecuencias (el trabajo obligado, repetitivo y sin calidad, ejercido bajo tutela con el miedo constante a perder su sustento) testimonia una falta de respeto total de la naturaleza humana; tampoco se preguntó si esta falta de respeto estructural del sistema capitalista por la naturaleza humana tenía una relación con la falta de respeto estructural de esta sociedad para el resto de la naturaleza… y evidentemente no concluyó diciendo que luchar por la emancipación del trabajo sería por consiguiente el medio por excelencia para acelerar la transición.

La vaca sagrada del “economismo”

Por decirlo todo, Thomas d’Ansembourg no pareció consciente de las implicaciones de la frase que pronunció aquel día. En efecto, poco después de su aplaudida salida sobre el respeto de la naturaleza y de la naturaleza humana, explicó que él ayuda a miembros de consejos de administración de grandes sociedades” a “salir de la trampa del ego”, a “encontrar la paz interior” gracias a la cual podrán también aumentar la rentabilidad de sus empresas. ¿Conforme a la naturaleza humana y a las leyes de la naturaleza, que dictan las cotizaciones de bolsa? Nadie pareció haber notado que ahí había una gran contradicción. O mejor dicho, un antagonismo.

Eloi Laurent, en el mismo plenario, acababa de expresar su convencimiento de que la economía sólo puede pretender tener la categoría de ciencia en la medida en que es “economía política”, es decir, en tanto rama de la filosofía –como en tiempo de los fisiócratas y de Ricardo. Lo que hoy se llama economía no es de hecho más que un economismo, “cortoplacista” y “centrado en los intereses de los ricos”, declaró. ¡Exacto!

Desgraciadamente, los científicos organizadores del congreso se comportan como si este economismo fuese una vaca sagrada. En cuanto aparece un “economista”, se postran ante él y su espíritu crítico se paraliza. Les parece normal dar la palabra a Jeffrey Sachs, uno de los jefes de esta seudociencia, el padre de la terapia de choque denunciada por Naomí Klein, el mercenario capitalista de otra “transición acelerada”: la de Rusia hacia la economía de mercado, impuesta a golpe de privatizaciones que han transformado a los antiguos burócratas en oligarcas y hundido a la sociedad en un profundo marasmo.

Les parece aún más normal invitar como conferenciantes a patronos muy hinchados de las buenas intenciones del capitalismo verde, como Gunter Pauli. En cambio, discutir de cómo la lucha por la emancipación del trabajo de la inmensa mayoría de la población podría contribuir a acelerar la transición ecológica sería probablemente la último en ocurrirseles. Eso sería “hacer política”, ¿no?

En efecto, sería hacer política. Economía política. Lo cual, si creemos a Eloi Laurent… es ciencia. ¿Tal vez la próxima vez? ¡A ver si es verdad!

24/05/2015

Traducción: VIENTO SUR

http://www.lcr-lagauche.org/comment-accelerer-la-transition-impressions-suite-au-2e-congres-du-developpement-durable/



Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons