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Hebdo L’Anticapitaliste | Israel
La jerarquía de las discriminaciones
15/05/2015 | Michel Warschawski

Judíos etíopes, cristianos eritreos, palestinos de cualquier confesión... Cuando se habla de Israel, se sabe en general que hay judíos y árabes, y que entre ellos hay una dominación colonial de los primeros sobre los segundos y un conflicto centenario resultante de esta agresión colonial. Lo que se conoce mucho menos son las contradicciones internas de las dos sociedades. Israel es una sociedad dividida no solo en clases, sino también en grupos étnicos fuertemente jerarquizados.

En la cúspide de la pirámide, los ashkenazi, es decir los judíos originarios de Europa y de América del Norte: sus bisabuelos fueron quienes crearon el Estado y la sociedad israelí, a su imagen. Por debajo, los judíos originarios del mundo árabe y de la cuenca mediterránea (sefarditas), conminados a “occidentalizarse” para convertirse en verdaderos israelíes. Completamente abajo, excluidos del colectivo nacional -Israel se define como un “Estado judío”- y víctimas de una discriminación estructural, los árabes de Palestina. Por su parte, los palestinos están también divididos en la atribución, o más bien la supresión, de derechos: ciudadanos en el caso de quienes viven en las fronteras anteriores a la guerra de 1967, sujetos de una ocupación militar en Cisjordania y en la banda de Gaza, por tanto sin derechos civiles, y refugiados, que se pueden también dividir entre quienes llevan en su exilio una vida “normal” y los que residen en los campos de refugiados.

Un racismo sin complejos

Estas últimas semanas han sido los judíos etíopes los que han estado en el corazón de la actualidad: ser negro no da un aire muy judío y esta comunidad es objeto de un racismo sin complejos, en particular de violencia policial en los barrios del Sur de Tel Aviv en los que están concentrados. Contra esta violencia se manifestaron en masa los etíopes la semana pasada en Tel Aviv, y su manifestación fue reprimida con métodos utilizados en general contra los palestinos. “Se nos ha tratado como a árabes”, se ha quejado uno de sus portavoces, que había hecho su servicio militar en la siniestra policía de las fronteras, especializada en la represión de los palestinos. Quien a hierro mata…, dirán algunos.

Pero, como toda sociedad de apartheid, la jerarquización de los grupos no tiene límites. Están los no-judíos y no-árabes: los trabajadores inmigrantes legales (filipinos e indios en el trabajo doméstico, tailandeses en el proletariado agrícola) e ilegales, a los que hay que añadir los refugiados (esencialmente del Sur de Sudán, Etiopía y Eritrea), demandantes de asilo. Estos últimos son considerados como “infiltrados” y sufren la caza del hombre de una unidad especial de la policía, encerrados en un campo de retención el tiempo necesario para oír su demanda de reconocimiento como refugiados.

Un estado que no respeta los convenios internacionales

Pues aunque Israel ha firmado los convenios internacionales sobre los refugiados, sus instancias rechazan sistemáticamente las demandas de asilo y les devuelven a los países africanos (es bien sabido: ¡todos los negros son hermanos!)… donde por otra parte no se les reconoce ningún derecho. Colmo de la hipocresía, bajo la amenaza de una retención ilimitada, se les hace firmar una declaración de “salida voluntaria”. Ante las denuncias de las organizaciones de apoyo a los refugiados y de algunas organizaciones de defensa de los derechos humanos, el Tribunal Supremo ha reconocido como legales la retención y la expulsión “voluntaria”, así como el no respeto de los convenios internacionales sobre los refugiados.

El tratamiento de los refugiados por el régimen israelí es tanto más indignante en la medida que no hace mucho tiempo que nuestros propios abuelos fueron a menudo apátridas, excluidos de derechos y entregados a quienes ponían en marcha la solución final. Se habría debido esperar que sus nietos sacaran lecciones de tolerancia y de aceptación del otro. Pero, por parafrasear a Benjamin Netanyahu, “han olvidado lo que es ser judío”…

13/05/2015

http://npa2009.org/actualite/israel-la-hierarchie-des-discriminations

Hebdo L’Anticapitaliste - 289 (14/05/2015)

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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