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Mali
Negociadores divididos sobre el acuerdo de Argel
04/05/2015 | Bertold du Ryon

¿Firmará o no firmará? Visiblemente, a algunos de los grupos armados activos en el Norte de Malí les gusta hacerse de rogar. En cualquier caso, no parecen apresurados a firmar el documento titulado "Acuerdo por la paz y la reconciliación" presentado el 1 de marzo en Argel tras seis meses de tensas negociaciones intermalienses bajo los auspicios de las autoridades argelinas. Tras haber rechazado, una primera vez, firmar el acuerdo en marzo, la Coordinadora de Movimientos de Azawad (CMA), que reagrupa sobre todo a los movimientos rebeldes tuaregs, había anunciado que podría firmar el documento, finalmente, el 15 de abril. Sin embargo, cuando escribimos estas líneas, la fecha del 15 de abril ha pasado también sin que la CMA haya estampado su firma en el documento, resultante de las negociaciones abiertas el 1 de septiembre de 2014. Por otra parte, el 16 de abril tuvo lugar una marcha en Kidal, en el noreste, feudo de los grupos que componen el CMA, contra la firma del acuerdo "en su estado actual".

Por su parte, el Alto Consejo para la Unidad de Azawad (HCUA), próximo al antiguo movimiento yihadista maliense Ansar ed-Dine (Partidarios de la religión) y parece sensible a las presiones de los medios oficiales argelinos, tampoco lo ha firmado. Pero al día siguiente de la fecha inicialmente prevista, el 16 de abril, el HCUA acaba de anunciar que podría firmar el 20 de abril. Cuando cerramos este artículo el fin del zigzag no es aún conocido, pero aún podría durar.

Esto tanto más en la medida en que el CMA parece dividido sobre la cuestión de la firma. En las negociaciones de Argel, el movimiento maliense, la "sociedad civil" (representada por asociaciones y ONGs) y los grupos armados han estado representados por una cuarentena de delegados más un staff de colabores y colaboradoras. Los tres ciclos de negociación que se desarrollaron tuvieron por objetivo poner fin a los (múltiples) conflictos armados del Norte de Malí que se hicieron visibles cuando este último se separó provisionalmente, en 2012, del resto del país. Una rebelión armada, entonces fundada en una alianza táctica entre grupos tuaregs y yihadistas -estos últimos provenientes en parte de la Argelia vecina, donde los islamistas habían perdido la guerra civil de los años 1990- había conquistado más de la mitad norte del país, entre enero y abril de 2012. Luego, la alianza entre estas dos fuerzas se rompió en junio de 2012, y a finales del mes la dirección del movimiento tuareg MNLA (Movimiento Nacional de Liberación de Azawad) partió precipitadamente a Uagadugu. Luego Francia intervino militarmente, en enero de 2013, mientras que el MNLA le proponía sus servicios en la "lucha antiterrorista"...

Ideología y business

Mientras los yihadistas persiguen en parte objetivos ideológicos y son en parte activos en diferentes "business" (tráfico de armas, de gasolina, de rehenes...), la base de los grupos armados tuaregs es más bien de esencia lucrativa. Su objetivo principal es restablecer la preeminencia de ciertos clanes familiares que controlaban el comercio por caravanas, en la antigua sociedad, y luego habían visto su estatus puesto en cuestión por la emergencia de nuevos medios de transporte: camión, avión...

Los clanes que estaban antiguamente a la cabeza de la sociedad tuareg en el Norte, muy jerarquizada (e históricamente esclavista) intentan así reposicionarse económicamente invirtiendo en los diversos tráficos saharianos. Los más lucrativos son los de la droga -que llega en barcos rápidos, provenientes de América del Sur, a las costas de Guinea o de Guinea-Bissau, y luego atraviesa el Sahara para ser enviada a Europa, de cigarrillos y de armas.

Con la excusa de la autonomía, lo que grupos como el MNLA y el CMA intentaban obtener en el marco de las negociaciones era un control de este espacio económico. Intentaban también integrar una parte de sus tropas en el ejército maliense, pero guardando, en la medida de lo posible, autonomía a nivel de sus estructuras de mando; dicho de otra manera, controlando amplias zonas en el Norte. Mientras que otras fuerzas solo aceptarían su integración en la medida en que las tropas fueran mixtas en el conjunto del país.

El proyecto acepta el término de Azawad.

El documento del acuerdo propuesto en Argel deja en buena parte abiertas estas cuestiones. Contempla un "programa de desarrollo económico" de 10 o 15 años para el Norte (en desventaja por las condiciones climáticas y geográficas) y una amplia descentralización con una transferencia de poderes hacia todas las regiones, ya sean del Norte o del Sur, pero "particularmente las del Norte". El proyecto de acuerdo prevé igualmente una integración de grupos rebeldes armados en el ejército, y también que les sean reservados puestos de mando. Pero las modalidades exactas, el número, etc., se dejan abiertas: deben ser discutidas en negociaciones ulteriores... El texto precisa, sin embargo, que los antiguos rebeldes tendrán la posibilidad de elegir entre una integración en el ejército o la participación en un programa llamado DDR, "Desmovilización, Desarme y Reintegración (en la sociedad)".

Por otra parte, de forma emblemática, el proyecto de acuerdo acepta utilizar el término "Azawad" para designar al Norte del país, un término proveniente de las lenguas bereberes cuya utilización es reivindicada por los grupos tuaregs. En el Sur esto hace decir a algunos periodistas y asociaciones que quedarían consagrados, así, "los gérmenes de la división del país", algo peligroso según ellos. Mientras que otros, en la prensa, consideran por el contrario que habrá que llegar a una firma del proyecto de acuerdo, a fin de pacificar los conflictos en el Norte de Malí.

Los yihadistas, pero también otros grupos armados se han reforzado de forma que no se les puede ignorar, como muestran la multiplicación de ataques armados cometidos desde septiembre de 2014 que apuntan a la Minusma, la tropa de las Naciones Unidas, cuya misión es la "estabilización de Malí", a los puestos de policía, pero también a civiles. Uno de los últimos ataques es el de un campo de la Minusma, el 15 de abril, en Asango, que ha matado a tres civiles y herido a otros siete, como consecuencia de un atentado suicida. La presencia de estos grupos ha aumentado claramente en relación a 2013 y al momento más fuerte de la intervención francesa, aunque el ejército francés siga estando presente en el Norte de Malí (ahora ya formando parte de la operación "Barkhane" cuyo cuartel general ha sido transferido a Chad). El ministro francés de Defensa, Jean Yves Le Drian, pretende, por otra parte, que el ejército francés habría "neutralizado", dicho de otra forma, matado, a 200 yihadistas en el Norte de Malí, durante el años 2014.

La inestabilidad que resulta del aumento de la presencia de estos grupos se extiende por momentos hasta la capital Bamako, donde, por primera vez, un atentado contra cinco europeos (de los cuales dos expertos en desminamiento de la Minusma), en la noche del 7 al 8 de marzo. Aunque los atentados sigan siendo claramente más raros en la capital, hay un nerviosismo. Por todas estas razones, una parte de la población, incluso en el Sur, podría acoger la conclusión de un acuerdo con un cierto alivio, mientras que otros pueden oponerse a él, en nombre de la unidad del país y del rechazo de las concesiones a movimientos armados y dedicados a negocios turbios.

21/04/2015

Publicado en Afriques en lutte n°28.

http://www.afriquesenlutte.org/afrique-de-l-ouest/mali/article/mali-negociateurs-divises-sur-l

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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