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Entrevista a Marcel-Francis Kahn y Alain Krivine
Homenaje a François Maspero
25/04/2015 | L’Anticapitaliste

“Su librería “La joie de lire” se convirtió en el lugar de encuentro de todas las corrientes de extrema izquierda”

Editor, escritor, intelectual y militante, François Maspero falleció el pasado sábado 11 de abril. Para rendirle homenaje y evocar esta figura con la que de una forma u otra nos habíamos cruzado todos, hemos entrevistado a su amigo Marcel-Francis Kahn y a nuestro compañero Alain Krivine.

¿Qué ha representado para tu generación François Maspero?

M-F Kahn: Yo diría que para la gente de nuestra generación, las posiciones y el trabajo editorial de François fue perceptible a partir del comienzo de la guerra de Argelia. A finales de los años 1940 y comienzos de los años 1950, la oposición a las guerras coloniales fue monopolizada por el PCF (Madagascar, primera guerra de Indochina,…) cuyo estalinismo incondicional, con su apoyo a los procesos de Praga, de Budapest y de Sofía, dejaba poco espacio a quienes combatían a la vez el colonialismo y el estalinismo. Aunque habían existido el RDR (del que formé parte) y los representantes divididos (desgraciadamente para ellos y para las causas que defendían) de la Cuarta Internacional.

Con gente como François Maspero, que pasó brevemente por el PCF y más tarde, como yo mismo, brevemente por la Ligue (LCR), se alzaba una generación intelectual que retomaba la antorcha de estas luchas. Y muy pronto, François Maspero fue uno de sus portaestandartes gracias a su librería y, después, a sus Ediciones.

Alain Krivine: Para las jóvenes generaciones el nombre de Maspero no es muy conocido, pero para la mía acaba de desaparecer un verdadero símbolo. Símbolo de la combatividad, de la valentía, del internacionalismo, del combatiente que, con sus medios, no retrocede jamás.

Pero incluso entonces, debido a su discreción pocos le conocían o le reconocían. Casi se ocultaba en su librería, rechazaba las entrevistas y a menudo se negaba a hablar en las reuniones públicas si no era para farfullar algunas palabras. Nadie sabía, por ejemplo, que fue militante de la LCR durante dos años, pero la vida de un partido no entraba en su forma de ser. Sobre todo quería expresar su simpatía política y nada más.

¿Cuál fue el papel de su librería en el Barrio Latino?

M-F. K.: La influencia de su librería en el Barrio Latino fue considerable; pronto se vio que no dependía de ningún grupo, partido o secta. Entre quienes trabajaban en aquella librería, había gente de opinión y de afiliación muy diversas y esta diversidad se traducía de forma evidente en la variedad de los libros presentes en las estanterías, incluso algunos que eran un poco pasados. Por supuesto, las cosas se precisaron aún más claramente cuando, a pesar de las presiones y las amenazas, su actividad de edición se añadió a la de la librería propiamente dicha. Los múltiples procesos a los que tuvo que hacer frente dieron fe del temor que inspiraba a los poderes públicos su influencia y de la atención que prestaban -con razón- a sus actividades.

También quiero recordar que la actividad militante de François no se detuvo estos últimos años. Fiel a su posición que le llevaba a defender las causas que estimaba justas, participó e hizo posible el Tribunal Russell sobre Palestina, cuya última sesión como consecuencia de las masacres de Gaza tuvo lugar en Bruselas hace apenas menos de un año.

A.K.: En los años 1970, su librería “La joie de lire” situada cerca del boulevard Saint-Miche, rue Saint-Séverin, se había convertido en el lugar de encuentro de todas las corrientes de la extrema izquierda: anarquistas, maoístas, trotskistas, comunistas… Nos citábamos “chez Masp” (en la casa de Masop) y allí estabas seguro de encontrar conocidos y los escritos de todos los revolucionarios de Francia y del mundo entero, por no hablar de todo lo que editaba Maspero. Cuba, las revoluciones en América Latina, la guerra de Argelia, y su corolariop de torturas y asesinatos… Se comentaban las revoluciones pasadas, presentes y por venir. Se compraba literatura, pero también ocurría que algunos venían a servirse gratuitamente sabiendo que François Maspero no controlaba nada. En varias ocasiones el servicio de orden de la LCR tuvo que intervenir para proteger la tienda… Pero en el interior reinaba un clima de solidaridad y de complicidad.

François Maspero fue también escritor. ¿Con qué te quedas de este aspecto?

M-F. K.: Al lado de su vida militante y de sus actividades de editor y de librero, François Maspero fue también un escritor. Sus libros -que versan a menudo sobre sus recuerdos y sus experiencias personales- tienen temas variados notablemente originales. François era un estilista exigente y, más tarde, ganó su vida como traductor de libros, en general españoles ¡y de naturaleza muy diversa! Entre sus recuerdos de los periplos balcánicos y los que tratan, de forma también original, los suburbios parisinos, así como los que contienen elementos de su propia vida, se nota un estilo muy particular que hace que incluso sin saber quién ha escrito esos textos, se pueda reconocer su autor.

A.K.: Cuando Masperó se retiró de la librería, fue un poco como un mundo que se hundía. Se volvió autor, y ya no era ni el transmisor ni el traductor. Pero se reveló como un verdadero escritor. Había llegado el momento de saber quién era. En concreto, aprendimos mucho sobre François leyendo Les Abeilles y la Guêpe /1,. Entre otras cosas, que no era solo un militante como pocos, sino que también era un verdadero escritor.

Notas

1/ Points, 2003, 7,90 euros

“Hommage à François Maspero”. Paru dans l’Hebdo L’Anticapitaliste - 285 (16/04/2015). http://www.npa2009.org/

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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